Hay mitos que expliquen cómo surgieron las primeras recetas de café

El café, esa bebida omnipresente en nuestras vidas, envuelve un halo de misterio que se remonta a sus orígenes. Más allá de su simple preparación, existen numerosas leyendas y mitos que intentan explicar su descubrimiento y la evolución de sus primeras recetas. Estas narraciones, transmitidas de generación en generación, nos ofrecen una fascinante ventana a la historia cultural y simbólica que rodea a esta estimulante semilla.
Desde relatos pastoriles en Etiopía hasta la difusión por el mundo islámico y, finalmente, su llegada a Occidente, el café ha sido objeto de interpretaciones diversas y a menudo fantásticas. Explorar estos mitos no solo nos permite comprender cómo se percibía originalmente esta bebida, sino también cómo se forjaron las primeras tradiciones asociadas a su consumo y preparación, influenciando incluso las recetas iniciales.
El Pastor Kaldi y las Bayas Danzantes
La leyenda más famosa, sin duda, es la del pastor etíope Kaldi y sus cabras. Se cuenta que Kaldi, observando el comportamiento inusual de sus cabras, notó que se volvían especialmente enérgicas y vitales después de consumir las bayas rojas de un arbusto desconocido. Esta observación lo llevó a probar las bayas él mismo, experimentando una sensación similar de vigor y alerta.
La curiosidad de Kaldi no se detuvo ahí. Llevó las bayas a un monasterio cercano, donde el abad, inicialmente desconfiado, las arrojó al fuego. El aroma resultante, sin embargo, fue tan cautivador que el abad, arrepentido, rescató las bayas quemadas y las disolvió en agua, dando origen a la primera infusión de café, utilizada para mantener a los monjes despiertos durante las largas horas de oración.
Aunque la veracidad histórica de este relato es debatible, la leyenda de Kaldi es un poderoso símbolo de cómo el café fue descubierto y sus efectos estimulantes, inicialmente relacionados con la naturaleza y el mundo animal. Representa también la conexión inicial entre el café y la vida monástica, crucial en su difusión posterior.
El Origen Sufí y el Repelente al Sueño
En la tradición sufí, el café no se considera simplemente una bebida estimulante, sino una herramienta espiritual. Un mito narra que el café fue introducido en Yemen por el santo sufí Sheikh Ali ibn Omar al-Shadhili, quien lo utilizó para mantenerse despierto durante sus oraciones nocturnas y meditar con mayor profundidad.
Para los sufíes, el café no solo combatía el sueño, sino que también facilitaba la conexión con lo divino, permitiendo una mayor concentración y una experiencia espiritual más intensa. Se propagó rápidamente entre las comunidades sufíes de Yemen y Arabia, convirtiéndose en una parte integral de sus rituales y prácticas religiosas.
Esta asociación con el misticismo y la devoción contribuyó a la santificación del café y a su protección contra la prohibición religiosa. Al ser utilizado como un auxilio para la adoración, el café encontró una justificación y aceptación dentro del contexto cultural y religioso de la época, fomentando la experimentación con diferentes métodos de preparación.
El Café como Remedio Medicinal en Arabia
En la antigua Arabia, el café era considerado un remedio medicinal con propiedades curativas. Un mito popular cuenta que el médico persa Rhazes, en el siglo IX, escribió sobre el café como un tratamiento para diversas enfermedades, incluyendo el dolor de cabeza y la digestión.
Los árabes, valiosos por su profundo conocimiento de la botánica y la medicina, comenzaron a cultivar el café y a experimentar con diferentes formas de prepararlo, buscando potenciar sus efectos terapéuticos. Se le atribuían propiedades para aliviar la fatiga, mejorar la concentración y fortalecer el sistema inmunológico.
Estas propiedades medicinales impulsaron la expansión del café por toda la Península Arábiga. Las primeras "qahveh khaneh", las casas de café, no eran solo lugares de encuentro social, sino también centros de cura y consulta médica, donde se ofrecían diversas preparaciones de café para tratar diferentes dolencias.
La Prohibición y la Reversión en la Meca

El café no siempre fue bienvenido. En la Meca, en el siglo XVI, las autoridades religiosas lo prohibieron temporalmente, considerándolo una bebida intoxicante similar al vino y temiendo sus efectos sociales. Se argumentaba que las casas de café fomentaban la disipación, el juego y la difusión de ideas subversivas.
Sin embargo, la prohibición no duró mucho. A pesar de la oposición inicial, el café era demasiado popular y valioso. Los eruditos y médicos defendieron su uso, argumentando sus beneficios medicinales y su papel en la promoción de la sociabilidad y el debate intelectual.
Finalmente, la prohibición fue revocada y el café fue reaceptado en la Meca, gracias a la influencia de aquellos que reconocieron su valor y potencial. Este episodio demuestra cómo el café, incluso en sus primeras etapas, generó controversia y debate, impulsando la investigación y la justificación de su consumo.
El Café en Europa: Un Brebaje Exótico y Sus Reticencias
Cuando el café llegó a Europa en el siglo XVII, fue recibido con escepticismo y desconfianza. Algunos lo consideraban una bebida amarga y extraña, mientras que otros lo asociaban con el Islam y temían sus efectos. La Iglesia Católica, incluso, solicitó la opinión del Papa Clemente VIII sobre si el café era una bebida permitida, dada su procedencia y su similitud con el vino.
El Papa, después de probar el café, lo declaró una bebida cristiana, argumentando que sería una lástima privar a los fieles de un placer tan delicioso. Esta bendición papal facilitó la aceptación del café en Europa y allanó el camino para su difusión.
A partir de este momento, el café se convirtió en un símbolo de estatus y sofisticación, popularizado por la aristocracia y la burguesía. Surgieron las primeras cafeterías europeas, que se convirtieron en centros de encuentro social, intercambio de ideas y debate intelectual, transformando sus recetas y adaptándolas al paladar local.
En resumen
Los mitos y leyendas que rodean al café son un testimonio de su rica historia y profundo impacto cultural. Estas narraciones, aunque a menudo imprecisas desde el punto de vista histórico, nos ofrecen una valiosa comprensión de cómo el café fue descubierto, percibido y valorado a lo largo del tiempo, moldeando las primeras recetas y tradiciones asociadas a su consumo.
Desde la historia de Kaldi y sus cabras hasta la controversia en la Meca y su aceptación en Europa, estas leyendas nos recuerdan que el café es mucho más que una simple bebida. Es un legado cultural, un símbolo de conexión humana y una fuente continua de inspiración, cuyas raíces se hunden profundamente en el pasado y florecen en el presente.
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